miércoles, 3 de mayo de 2006

Experiencia Suiza

Sí que en otra ocasión en 2003 había estado de puente por Zürich. También he cruzado el impresionante paisaje Suizo varias veces en coche en mis idas y venidas entre España y Berlín. En mis tiempos mozos fui un par de veces a esquiar por las nevadas cumbres alpinas... Pero la verdad de la verdad de Suiza es que pese a los montañones y los ríos, pese a su naturaleza electrizante, la vida urbana suiza no me convence nada. Padecen cierta perfectitis que hace que mientras poseen esculturas por las calles que quitan el hipo y dan envidia, todo esté tan en su sitio que resulta un poco artificial. No es posible que la brasserie de la estación central del lado Suizo de Basilea parezca un restaurante tres tenedores de estilo modernista. Pasa luego uno por Barcelona Sants y se le cae el alma a los pies. No está bien crear en la gente esa clase de expectativas.

Que ciudades pequeñas sean tan caras como París o Londres también le recuerda a uno que está en un territorio financiero de primer orden, con la proporción 1 EUR=1.57 francos (CHF), los suizos tienen uns divisa estable y una economía que va bien. A mi me daba la impresión de que no había ni un coche con más de dos años por las calles y los que lo tenían era porque eran piezas de coleccionismo.

Me contaba un suizo no hace mucho que las industrias suizas hacen frente a la deslocalización y a la competencia que emerge de la globalización, a través de la especialización en manufactura de equipos y piezas de gran complejidad, piezas de precisión, óptica, y maquinaria custom-made, etc. Parece que les funciona. Hombre, eso sin quitar el suculento aporte de ser el depósito de bienes financieros —oh-pacos! y menos oh-pacos!— más grande del planeta, que algunos durillos dejará, digo yo.

Total que Basilea es bonito. Es la ciudad del mundo con más museos por Km2 aunque yo no entré en ninguno y bueno, no viviría allí ni muerto, pero para echar un par de días está muy bien.

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