Ruedas
Que vendo el coche. Llevo diciéndolo más de un año y sólo me acuerdo de ello cuando paso por casa en Berlín. Es que no lo uso. Lo usan sobre todo mis amigos y Peter y cualquier conocido que tenga que transportar algo. Pero ni eso es vida para un coche, ni se justifican los gastos, ni na de na... Me da cierta pena ya que con él he hecho decenas de viajes memorables. El trayecto más largo fue Berlín Madrid, en el que casi me aso en los Monegros en agosto de 2002 porque no tiene aire acondicionado.
Mientras que mi bici —vieja también como ella sola— no la vendo ni así me maten, lo de tener un vehículo de decoración en la calle me parece una idiotez. Seguro que luego me voy a acordar de él cuando tenga que ir a comprar una alfombra y tal, pero es que para eso se alquila en Robben & Wientjes a 15 EUR/día (reales) y se acabó. O bien me apunto a Carsahring en Catalunya (gracias Eva, buscaré la versión berlinesa) y así sólo tengo coche cuando haga falta.
Total, que con lo que me saque me voy a sacar el carnet de moto en Barcelona y si me llega para algo más, pues estupendo.
1 comentario:
te emprestaré una burra que me ví agenciar pa la Vera.
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