El alto de Palomas
He pasado brevemente este fin de semana por el alto de Palomas. Un punto elevado en una de las sierras del Bagès, en la finca familiar en la que pasé gratos momentos de mi infancia. Desde el alto se ven las cumbres nevadas del Pirineo y Montserrat. Me trajo a la memoria los tiempos en los que, con mi primo Charlie, salíamos con mi tío a cosechar en esos agostos inclementes de entonces. Para mi era siempre un tiempo extraño para un niño de ciudad. Todo me pareció cercano y familiar. La jornada terminó con una gran comida en el restaurante que regenta Marc a pocos kilómetros de allí.
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