viernes, 25 de noviembre de 2005

Cero grados


Mientras nieva aunque sea de forma moderada tampoco es que apetezca mucho andar por la calle o hacer visitas a los otros que andan por los distantes rincones de la ciudad. Así que esto de las tareas domésticas tampoco es que resulte tan pesado. Lo único es que con la vida sedentaria que lleva uno, pues se nota que hay músculos en desuso, por no decir en el más absoluto abandono. Pintar techos es una de esas actividades que le hacen recordar a uno que el cuerpo está ahí, que es algo real y tangible, que se cansa, que cruje, que requiere una cierta atención. Es lo bueno del trabajo manual, que te sustrae de esa vida meditabunda y de ese quehacer tan postmoderno que es trabajar todo el día frente a una pantalla de ordenador. Eso sí, esos tejidos musculares recién descubiertos ayer, hoy me están matando. Pero como me queda el baño y la segunda capa de la cocina, pues no hay tiempo para lamentaciones.

1 comentario:

Fernando Polo dijo...

Hemos estado en Segovia hoy y también había nieve y frío.

brrr.