Un lustro de espera
Hay una planta en el baño de casa a la que —desde 2001— no le he visto hacer otra cosa más que ser verde. Es cierto que tampoco le he echado nunca nitratos ni cambiado el tiesto. Creo que se riega sola con los vapores de la ducha. A cambio de ese trato inhumano, no daba la más mínima alegría. Vamos, que ella no regalaba tampoco un crecimiento inesperado ni nada de nada. Tras cinco años de verla junto a la ventana, al volver ahora a casa me he encontrado con esto.
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