miércoles, 27 de diciembre de 2006

Excesos

No se escribe porque no hay tiempo entre digestiones. Bueno, admito que hubo un rato muerto que dediqué a ver como ardía el piso frente a mi casa debido —posiblemente— a un arbol navideño como el mío, de esos con velas de verdad. A raíz de la fogata alcornoquera que divisaba en noche buena desde mi ventana, se habilitaron los respectivos barreños de agua junto al árbol doméstico no fuera a ser que mientras yo servía los postres en la cocina, hubiese dado más trabajo a los esforzados bomberos que subían y bajaban mangueras mientras yo descorchaba más cava.


Un abeto en el salón.

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